Este vino significa un paso adelante en la consolidación de la linea de mestizaje de uvas blancas y tintas.

En esta ocasión se trata de un ensamblaje de uvas de Monastrell, Syrah y Viognier de la cosecha 2018, en las que la blanca marca su personalidad.

Elaborado con uvas ecológicas procedentes de los pagos de La Carrasca y Las Perreras, en la propiedad de Alto de Inazares, a la cota de 1.373m,  y una parcela de 49 años en el Aceniche (Bullas), a 827 m de altitud, manejada bajo los preceptos de respeto al viñedo y su entorno.

Esta es una edición de 1.204 botellas